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Diferencias entre marketing y branding.

Diferencias entre marketing y branding.

¿Conoces las diferencias entre marketing y branding?
Puede existir mucha confusión gracias a diversas fuentes que definen el marketing y el branding de distintas maneras. Ninguna errónea, pero sí unas mucho más complejas que otras. En este artículo intentaremos explicar de forma fácil como ambos conceptos se diferencían y sobre todo, como se complementan.

El marketing, según las múltiples definiciones es el quehacer de crear valor para satisfacer las necesidades de los consumidores, y diseñar las mejores estrategias, tácticas y herramientas para entregar dicho valor. De modo que podemos decir que el marketing son todas las acciones que tomamos para impulsar la compra de nuestros productos y servicios, potencializando sus ventajas y beneficios.

Por su parte el branding, es una palabra de origen alemán que en su significado más directo quiere decir “marcar a fuego” y es la manera en la que se marcaban a los animales para que no se perdieran de su dueño. Así pues, en el ámbito de la mercadotecnia, el branding son todas las acciones que podemos generar para el crecimiento de una marca y lograr posicionarla en la mente de los consumidores a través de la experiencia integral que el usuario tenga o pueda tener con ella.

Podemos decir entonces que el marketing es estratégico y táctico. Juega el campo de batalla con sus 4 P’s para impulsar a la compra con acciones concretas en el terreno físico. El branding por su parte es estratégico, pero se desenvuelve el terreno emocional ofreciendo al consumidor una serie de experiencias que van más allá de la compra inmediata, es el arte de entregar al usuario todo el valor de marca que se ha creado; es entregar al usuario la marca per se.

¿Y cómo el markerting y el branding se complementan?

No debemos entender estos conceptos (y procesos), como elementos separados. El branding es el encargado de determinar valores subjetivos, enfocados a la percepción del consumidor, que se transforman en promesas de marca, como por ejemplo: la calidad. La palabra calidad por sí misma puede significar un sinfín de aspectos dependiendo de nuestro producto, por ejemplo la durabilidad, su rendimiento, un buen sabor, ingredientes selectos en su constitución etc. Es en este punto cuando el marketing se hace presente para vigilar con acciones físicas (selección de los mejores ingredientes, pruebas de producto en cuanto a su sabor, durabilidad y rendimiento, mejores procesos de producción y embalaje, estrategias de distribución para el consumidor final, etc), que la promesa de marca realizada a los consumidores por el branding, sea una realidad tangible.

Entonces, diremos que el branding es el encargado de crear una propuesta de valor diferencial y subjetiva, que, aunque engloba muchos otros aspectos, el consumidor cree que obtendrá de un producto o servicio; mientras que el marketing con todas sus herramientas, se encarga de que esta promesa sea cumplida, de modo que sea más fácil fidelizar un cliente.

Como siempre, existen casos en los que la marca no logra entregar el valor que ha prometido, o no genera una experiencia para el usuario, más allá de la compra. Esto lleva a un deterioro paulatino de la misma, hasta que entra en decadencia y muere; por lo que si queremos mantenernos en la mente de nuestros consumidores de forma saludable, y seguir generando ventas, siempre debemos vigilar que nuestra promesa de marca sea entregada verdaderamente a los consumidores, y conseguir desarrollar una experiencia integral para ellos.

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